En 1932, el belga Paul Otlet tuvo una gran idea visionaria: en su Tratado de la documentación, propuso que toda la información generada por el pensamiento humano estuviera disponible de manera universal y se administraría en índices y sería enviada según pedido a distintas pantallas distribuidas. Su empleo reuniría otros medios: cine, fonógrafo, radio y televisión, en forma de un nuevo libro… algo muy similar a internet. 

Vía Anfrix