
Te gustaría viajar a la Luna con la NASA? Desde hoy puedes hacerlo gracias a Moonbase Alpha, un original videojuego on-line creado por la agencia espacial en el que el usuario se convierte en un astronauta de una futurista base lunar que debe reparar los sistemas de oxígeno y los paneles solares del complejo tras el impacto de un meteorito. Y para cumplir su misión cuenta con un centro de control interactivo, un rover y un robot que le ayuda en las reparaciones. El juego permite desde 1 hasta 6 jugadores.
El objetivo de éste y otros programas que promueve la agencia espacial es despertar la curiosidad en la ciencia entre el público más joven. La NASA espera que el fomento del interés por la tecnología, la ingeniería y las matemáticas sirva para alcanzar sus objetivos de exploración en el futuro.

El inventor italiano Enrico Dini ha creado una impresora en tres dimensiones que utiliza arena y cola a base de magnesio para construir capa a capa objetos y esculturas resistentes como una roca. Su sueño ahora es usar esta tecnología para crear una impresora gigante con la que construir edificios habitables en la Luna.
No le faltan argumentos en defensa de su tecnología. Para empezar, la impresora D-shape, como ha sido bautizada, puede crear un edificio cuatro veces más rápido que por los métodos tradicionales, y reduce los costes a la mitad. Prácticamente no genera residuos, lo que resulta especialmente importante en la Luna. Además, no sólo imprime paredes rectas, sino también estructuras curvas. Y por si esto fuera poco, el material, que recuerda al mármol, es más fuerte que el hormigón y no necesita ser reforzado con una malla de hierro en su interior.
De momento, Dini ya ha inicia conversaciones con el arquitecto británico Norman Foster y con Alta Space para poder participar en el programa Aurora de la Agencia Espacial Europea (ESA) construyendo una impresora D-Shape que utilice como materia prima el regolito (polvo lunar). Sus primeras pruebas se llevarán a cabo en una cámara de vacío en las instalaciones de Alta Space en Pisa, para asegurarse de que el dispositivo funcionaría en un ambiente sin apenas atmósfera como el de la superficie lunar.

“Houston, tenemos un problema”. La popular frase fue pronunciada el 13 de abril de 1970, cuando los tres astronautas de la NASA de la misión Apollo 13, dos días después del despegue, se vieron forzados a abandonar sus planes de hacer el tercer alunizaje tripulado debido a la explosión de los tanques de oxígeno.
Las células de combustible que proporcionaban electricidad, agua, oxígeno y luz fallaron cuando los astronautas se encontraban aproximadamente a 320,000 km de distancia de la Tierra. A partir de ese momento su único objetivo fue regresar vivos a casa. El plan de rescate consistió en utilizar el módulo lunar Acuario como bote salvavidas, un proceso que coordinó con éxito desde tierra firme Gene Kranz. La supervivencia de la tripulación del Apolo 13 fue uno de los triunfos más celebrados de los vuelos espaciales estadounidenses del siglo XX.
Ahora, coincidiendo con su aniversario, el protocolo de emergencia de la nave Apollo 13, será subastado hoy en Nueva York en la casa de subastas Bonhams. El documento está valorado en entre 20,000 y 30,000 dólares.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, suspenderá en el borrador del presupuesto estatal para 2011 la financiación para enviar una nueva misión a la Luna. El documento, que se hizo público hace unos días, no prevé fondos para la continuación del programa Constellation de la NASA, en el que ya se han invertido alrededor de 9,000 millones de dólares.
Entre los planes a futur de Obama destaca también su intención de potenciar que las compañías privadas se ocupen construir, lanzar y operar las naves destinadas a transportar a los astronautas de la NASA y de otras agencias hasta la Estación Espacial Internacional (ISS), a modo de “taxis” espaciales. De este modo, la NASA podría dedicarse “a otras cosas más importantes”, como estudiar la Tierra con nuevos satélites o seguir explorando el Sistema Solar. Eso sí, sin vuelos tripulados, ya que de momento no habrá fondos para mandar astronautas a la Luna o a Marte.
Aunque la medida estimulará el desarrollo de la industria aeroespacial, algunos expertos se muestran preocupados por la seguridad. El espacio, aseguran, es todavía un lugar demasiado peligroso para dejar el transporte en manos de empresas privadas.
Las principales empresas candidatas a liderar el futuro del transporte espacial podrían ser Space Exploration Technologies, la pareja formada por Boeing Co. y Bigelow Aerospace , y Orbital Sciences Corp.
Los transbordadores se jubilan
La NASA tiene previsto sacar de circulación este año sus anticuados transbordadores espaciales. La agencia realizará sólo cinco vuelos más a la ISS con estas naves, el primero a comienzos de febrero con el Endeavour y el último en septiembre, a bordo del Discovery. Tras la “jubilación” de los transbordadores, la NASA podrá realizar salidas al espacio sólo con ayuda de las naves Soyuz, de Rusia.

Un grupo de astrónomos aficionados reunieron 1,000 fotografías de la Luna y las usaron para ensamblar la imagen más grande del satélite obtenida hasta ahora. Las piezas de este mosaico acumularon 1.1 terabytes de información, y dieron como resultado una sola foto en alta resolución de 87.4 Megapixeles; para tomar las imágenes se emplearon cámaras especiales para astronomía y telescopios para aficionados. Esta permite observar a detalle la superficie lunar hasta un kilómetro de distancia.
La imagen completa aquí.

Esta es una réplica para pruebas de la Orion, cápsula espacial que transportará a la siguiente generación de astronautas a la Luna. Su diseño está basado en el modelo del programa Apolo, que hace 40 años consiguió una de las proezas tecnológicas más importantes de la historia. La Orion, parte del programa Constellation, pesa 6.7 toneladas y podrá llevar hasta seis pasajeros a bordo, el doble que su antecesora. La NASA ha realizado pruebas con esta réplica en albercas, pero durante este mes se llevarán a cabo otras más en aguas del océano Atlántico. El objetivo será observar el tipo de movimiento que afectará a los astronautas al acuatizar y las condiciones a las que se pueden enfrentar los equipos de rescate. Se espera que el programa Constellation alcance la Luna en el año 2020.
Vía NASA
Imágenes Ryan Hanyok/NSWC photographic team