La basura espacial ha aumentado un 3% durante el primer semestre de 2010 y ya rodean a la Tierra más de 15,550 escombros, que incluyen desde viejos cohetes y lanzaderas hasta satélites en desuso y otros objetos procedentes de la fragmentación de residuos generados por ejemplo en explosiones, según se desprende del último informe trimestral de la Oficina del Programa de la NASA de Restos Orbitales.

La estadística de países y organizaciones que desechan estos aparatos se repite y, en este semestre, de los 15,550 cuerpos espaciales, la ‘Commonwealth of Independent States’ (CIS), formada por Reino Unido y sus colonias, es la que mayor cantidad de basura registra en el espacio, con un total de 5,833 objetos; seguida de Estados Unidos con 4,824, y de China con 3,388.

Mientras, la Agencia Espacial Europea (ESA) es la entidad con menos basura espacial, con tan sólo con 83 cuerpos, de los que concretamente 39 proceden de explosiones. También hay países que, independientemente de la agencia espacial a la que pertenezcan, envían y ‘tiran a la órbita terrestre’ aparatos espaciales. Es el caso de los 472 de Francia, los 190 que tiene Japón, o los 170 de la India.

A más CO2, más basura espacial

Por otro lado, un estudio de la Universidad británica de Southampton sugiere que el aumento de dióxido de carbono atmosférico, que provoca el cambio climático, no sólo elevaría el nivel del mar o derretiría a los glaciares, si no que también favorecería la proliferación de la basura espacial.

Después de analizar información sobre 30 satélites en los últimos 40 años, este equipo de científicos ha confirmado que las capas superiores de la atmósfera están perdiendo densidad, como consecuencia del incremento del CO2, que hace que los satélites permanezcan en órbita hasta un 25% más de tiempo, aumentando la posibilidad de colisiones y accidentes espaciales.

 

El astronauta ruso Alexander Skvortsov, comandante de la Estación Espacial Internacional (EEI), asegura que el cosmos tiene un olor inconfundible. “Sí, el cosmos tiene un olor propio (…), no se puede explicar, es muy específico”, dijo Skvortsov, en respuesta a una de las preguntas enviadas desde la Tierra.

Skvortsov explicó que “no es agradable, es poco corriente y no lo puedes confundir con ningún otro olor”. “Yo pensaba que así sólo huele el metal, pero tras una salida de los compañeros, las escafandras tenían ese olor”, explicó.

“No sé si hay olor en el lejano cosmos, pero alrededor de la EEI huele seguro”, comentó. El olor es comparable al que se produce “cuando de niño golpeas una piedra de granito contra otra”.

 

Usando el espectrógrafo HARPS, instalado en el telescopio de 3.6 metros del Observatorio Europeo Austral (ESO) en La Silla (Chile), un equipo de astrónomos ha descubierto un sistema planetario con al menos cinco planetas similares a Neptuno -entre 13 y 25 masas terrestres- orbitando alrededor de la estrella HD 10180, muy parecida a nuestro Sol. Además, las distancias de los planetas a su estrella siguen un patrón regular como en el Sistema Solar. Y todos los planetas parecen tener órbitas prácticamente circulares.

Según ha explicado Christophe Lovis, investigador del observatorio de la Universidad de Ginebra en Suiza y responsable del estudio, existen buenas razones para creer que hay otros dos planetas presentes. Uno sería un planeta similar a Saturno, con una masa mínima de 65 masas terrestres, orbitando en 2,200 días. El otro sería el exoplaneta menos masivo jamás descubierto, con una masa de unas 1.4 veces la de la Tierra, y estaría muy cerca de su estrella anfitriona, a sólo 2 por ciento de la distancia Tierra-Sol. Un “año” de este “pequeño” planeta duraría sólo 1,18 días terrestres.

Para su hallazgo, el equipo de astrónomos utilizó el espectrógrafo HARPS en un estudio de seis años de duración de la estrella HD 10180, ubicada a 127 años luz de distancia en la constelación austral de Hydrus (la Serpiente Marina). Se trata del “sistema con el mayor número de planetas descubierto hasta ahora”, subraya Lovis, que además asegura que “estamos entrando en una nueva era en la investigación de exoplanetas: el estudio de sistemas planetarios complejos y no sólo de planetas individuales”.

 

La sonda japonesa Hayabusa regresó ayer a la Tierra tras completar la misión que comenzó en el año 2003 con destino al asteroide Itokawa, con el objetivo de recoger muestras y recabar datos sobre la formación y los orígenes del Sistema Solar.

Hayabusa (que significa “halcón peregrino”) liberó una cápsula de 17 kilos de peso que impactó en el desierto australiano de Woomera. La cápsula entró en la atmósfera a las 13.51 GMT, unas tres horas después de que se desprendiera de la nave nodriza, indicó Makoto Miwada, portavoz de Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA). El regreso a la Tierra de Hayabusa fue dirigido por un equipo de expertos de la agencia aeroespacial japonesa y de la NASA con la información recibida a través de antenas ubicadas en el desierto de Mojave, en California (EEUU), otra cerca de Madrid (España) y de la situada a las afueras de Camberra (Australia).

La sonda Hayabusa, fue lanzada en mayo de 2003 desde el centro espacial de Uchinoura, en Japón, con la misión de investigar diversas tecnologías de ingeniería diseñadas para la recogida de muestras planetarias y traerlas a la Tierra a fin de estudiarlas. El satélite, de 510 kilos de peso y equipado con cuatro motores de xenón, realizó observaciones científicas durante dos meses sobre la composición mineral, altitud y reflejo de la luz solar en Itokawa, hasta que en noviembre de 2005 se posó sobre el asteroide, en cuya superficie permaneció aproximadamente media hora.

“Hayabusa será la primera misión espacial en la que se ha tenido contacto físico con un asteroide y que luego ha regresado a la Tierra”, ha explicado Tommy Thompson, responsable de cooperación de la NASA en el proyecto emprendido por la agencia japonesa.

En el caso de que el contenedor contenga las esperadas muestras, los científicos calculan que para determinar sus características será necesario un año de continua investigación. El examen de esas pequeñas partículas pueden ayudar a desentrañar detalles de la historia del sistema solar e interrogantes sobre la formación de planetas hace más de 4,500 millones de años.

 

Una nueva tecnología ha permitido a los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) tweetear desde el Espacio exterior sin intermediarios. Igualmente pueden acceder a otras aplicaciones informáticas gracias al desarrollo llevado a cabo por Citrix Systems, lo que les permite llevar mejor las largas estancias lejos de la Tierra.

La tecnología que les permite hacerlo es Citrix XenDesktop, incorporada al equipamiento de comunicaciones de la ISS como parte de un programa más amplio para mejorar la calidad de vida de los astronautas en las misiones de larga duración. El tener contacto con sus familiares y amigos en la Tierra les ayuda a sobrellevar el aislamiento asociado con la larga permanencia en un entorno cerrado.

El sistema se utilizó por primera vez el mes pasado, por T. J. Creamer, ingeniero de vuelo de la Expedición 22, cuando actualizó su cuenta Twitter desde el espacio, sin asistencia. Antes, los límites en el ancho de banda y la elevada latencia hacían que los tweets tuvieran que enviarse a tierra por correo electrónico y, una vez allí, gestionarse por el personal de tierra antes de poder enviarlos a los familiares de cada astronauta. La nueva solución de virtualización proporciona a la tripulación de la ISS acceso directo a esta herramienta de comunicación, además de la posibilidad de navegar por la web.

Con XenDesktop, los escritorios virtuales se controlan en la base de datos situada en Tierra, y la tripulación de la ISS puede acceder a ellos con los ordenadores portátiles instalados en la Estación. Esta tecnología, además reduce de manera notable los requerimientos de ancho de banda y optimiza el rendimiento de las. Los astronautas sólo tienen que conectar su portátil a una fuente de alimentación y entrar para disponer de un escritorio Windows personalizado para cada usuario, que facilita el acceso seguro a cualquier aplicación, incluyendo correos electrónicos personales y sitios populares de Internet, como Twitter o Facebook.

estrella rezagada

 

Estos brillantes astros azules no sólo son más viejos de lo que parecen, sino que, en vez de agotar su combustible, ganan masa al final de su vida, un fenómeno que ha desconcertado a los astrónomos durante décadas. Ahora, Robert Mathieu, de la Universidad de Wisconsin- Madison (EE UU), cree haber resuelto el enigma. Según ha indicado en Nature, roban esa masa a otras estrellas a las que acompañan, aunque también pueden formarse tras una colisión estelar.

escoba espacial

Sobre nuestras cabezas, además de satélites y sondas, orbitan restos de cohetes, satélites inservibles y otros componentes abandonados en el espacio en los últimos 50 años, que suman hasta 5,500 toneladas. Es lo que se conoce como basura espacial, que podría crecer a una tasa del 5% cada año, dificultando además la difusión de señales de televisión por satélite.

Para ponerle remedio, científicos de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, han diseñado, en colaboración con EADS Astrium, un sistema pensado para dejar nuestra órbita limpia de chatarra. Se llamaCubeSail y es una vela solar que, una vez desplegada, ocupa 5×5 metros y pesa 3 kg . La vela ha sido diseñada para acoplarse a los satélites del futuro una vez completada su misión y mandarlos de regreso a la Tierra para incinerarlos en la atmósfera. Lo más interesante es que, según sus creadores, todo el sistema cabe en un nanosatélite de 10 x 10 x 30 centímetros. El único inconveniente es que no servirá para retirar la basura que actualmente orbita alrededor del planeta, sino para evitar que se acumule más.

El dispositivo se pondrá a prueba en una misión de demostración que se lanzará a finales de 2011. Si todo va bien, se comercializará y pondrá en uso a partir de 2013.

energía-solar-espacio

 

Parece ciencia ficción, pero resulta ser una idea no tan descabellada. Teniendo en cuenta que en el espacio no existe ningún tipo de interferencia en forma de gases y otros compuestos, como ocurre en la atmósfera, ¿por qué no colocar paneles solares en el espacio para generar energía solar? Esta es una de las “Ideas que Vale Propagar” expuestas recientemente en Nueva York

Según han explicado algunos científicos en el marco de las conferencias TED (Ideas Worth Spreading) discutidas en Nueva York recientemente, la colocación de varios satélites en una órbita fija, con sus respectivos módulos fotovoltaicos, podrían captar la luz solar ininterrumpidamente. De este modo, un módulo colocado en el espacio capturaría entre seis y ocho veces más energía que ese mismo módulo colocado en la Tierra. El problema llega a la hora de transportar esa energía capturada los miles de kilómetros que separan al satélite de la superficie terrestre.

Para hacer llegar la energía acumulada en los satélites orbitales hasta la superficie de la tierra para que sea consumida, los investigadores han propuesto un sistema basado en las microondas. Según los científicos, la transmisión de la energía mediante ondas de alta frecuencia (y por tanto, de baja longitud de onda) sería muy eficiente y no sería ninguna amenaza para los seres vivos.

Todavía existe mucho escepticismo sobre la generación de energía solar en el espacio por varios motivos. Por un lado la supuesta eficiencia del transporte de la energía; por otro, el elevado coste de la instalación de los paneles solares en satélites geoestacionarios a más de 35,000 kilómetros de la órbita terrestre.

Tranquility

El Nodo 3, apodado Tranquility, y el módulo Cupolase lanzarán el próximo domingo desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA (Florida) rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS). Irán a bordo del Endeavour, que llevará a bordo a seis astronautas.

El Tranquility consiste en un espacio presurizadoque alojará sistemas complementarios necesarios para la vida en la ISS, entre ellos un sistema de reciclaje de agua, generación de oxígeno y purificación de la atmósfera que eliminará sustancias tóxicas, y ocho refrigeradores de alta tecnología vitales para guardar alimentos y conservar experimentos científicos por periodos prolongados.

En cuanto al módulo Cupola, se trata de una estación de control robótica con siete ventanas que ofrecen una panorámica “sin precedentes” de 360 grados del exterior de la ISS. Cada ventana está compuesta por dos paneles de 25 milímetros de espesor, un tercer panel para protegerse de la basura espacial y un cuarto para evitar daños desde el interior. Desde allí los tripulantes de la ISS podrán monitorear más fácilmente la Tierra, así como mejorar el manejo a distancia del brazo robótico de la estación. Una vez instalado, será utilizado como “centro de control de vuelos de la estación”, para vigilar la entrada y salida de todos los vehículos.

Cuando se coloquen el módulo Tranquilityy la “Cúpula”, la ISS quedará al 90% de su capacidad.

Constellation

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, suspenderá en el borrador del presupuesto estatal para 2011 la financiación para enviar una nueva misión a la Luna. El documento, que se hizo público hace unos días, no prevé fondos para la continuación del programa Constellation de la NASA, en el que ya se han invertido alrededor de 9,000 millones de dólares.

Entre los planes a futur de Obama destaca también su intención de potenciar que las compañías privadas se ocupen construir, lanzar y operar las naves destinadas a transportar a los astronautas de la NASA y de otras agencias hasta la Estación Espacial Internacional  (ISS), a modo de “taxis” espaciales. De este modo, la NASA podría dedicarse “a otras cosas más importantes”, como estudiar la Tierra con nuevos satélites o seguir explorando el Sistema Solar. Eso sí, sin vuelos tripulados, ya que de momento no habrá fondos para mandar astronautas a la Luna o a Marte.

Aunque la medida estimulará el desarrollo de la industria aeroespacial, algunos expertos se muestran preocupados por la seguridad. El espacio, aseguran, es todavía un lugar demasiado peligroso para dejar el transporte en manos de empresas privadas.

Las principales empresas candidatas a liderar el futuro del transporte espacial podrían ser Space Exploration Technologies, la pareja formada por Boeing Co. y Bigelow Aerospace , y Orbital Sciences Corp.  


Los transbordadores se jubilan

La NASA tiene previsto sacar de circulación este año sus anticuados transbordadores espaciales. La agencia realizará sólo cinco vuelos más a la ISS con estas naves, el primero a comienzos de febrero con el Endeavour y el último en septiembre, a bordo del Discovery. Tras la “jubilación” de los transbordadores, la NASA podrá realizar salidas al espacio sólo con ayuda de las naves Soyuz, de Rusia.