El descubrimiento en Arabia Saudita de los restos fosilizados de un primate desconocido hasta ahora podría ayudar a datar la divergencia evolutiva entre humanos y simios y los “monos del viejo mundo”, según publica esta semana la revista Nature.

La fecha en que se produjo la divergencia entre hominoides -humanos y simios- y cercopitécidos -conocidos como “monos del Viejo Mundo”, a partir de los cuales evolucionaron babuinos y macacos, entre otras especies- a partir de un antecesor común es un tema clave en la historia de la evolución humana. Las estimaciones basadas en el genoma calculan que la separación entre ambas ramas evolutivas se produjo aproximadamente hace unos 30-35 millones de años, a principios del Oligoceno. Sin embargo, los registros fósiles de mediados y finales del Oligoceno aportaban pocas pistas acerca de las características del último antecesor común o que apoyaran que la divergencia se produjo a principios de ese periodo.

El nuevo hallazgo de los restos fósiles de una especie de mono desconocida hasta ahora y bautizada como Saadanius hijazansis podría ayudar a resolver el puzzle. Los investigadores, liderados por Lyad S. Zalmout, de la Universidad de Michigan, señalan que el primate pesó entre unos 15 y 20 kilos, que vivió hace 28 ó 29 millones de años, y que compartía algunas características con los catarrinos, considerados antecesores comunes de hominoides y “monos del Viejo Mundo”, lo que indicaría que la divergencia se produjo más tarde de lo que se pensaba, entre 29 y 24 millones de años atrás.

Los autores consideran que este hallazgo puede aportar una información crucial para entender la naturaleza y conocer las fechas de importantes eventos relativos a la historia evolutiva de nuestra especie.

 

Un estudio publicado hoy en la revista Science revisa la cronología precisa del Egipto de los faraones aplicando las técnicas de datación del carbono 14 a más de doscientas muestras de arte egipcio, semillas, cestería, textiles, plantas y frutas, procedentes de distintos museos de Europa y América.

La investigación. permitió situar cronológicamente con exactitud el Imperio Antiguo, que resultó más viejo que las estimaciones de fechas realizadas hasta el presente. Esta cronología científica revela también que el reino de Dyeser comenzó entre 2691 y 2525 antes de Cristo, cuando las dataciones precedentes lo ubicaban en el año 2630 antes de la era cristiana. Además, según el nuevo calendario, el Imperio Nuevo comenzó entre 1570 y 1544 aC. Hasta ahora se pensaba que había comenzado alrededor de 1500 aC.

“Por primera vez el carbono 14 es suficientemente preciso para establecer una cronología absoluta”, afirma Bronk Ramsey, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), principal autor de este trabajo. “Creo que los egiptólogos se alegrarán al saber que con un pequeño equipo de investigación independiente hemos corroborado un siglo de investigaciones en tan sólo tres años de trabajo”, añade.

 

Un equipo internacional de arqueólogos ha encontrado en una cueva en Armenia, cerca de la frontera de este país caucásico con Irán y Turquía, el zapato más antiguo del Viejo Mundo, que data de hace 5,500 años.

“Se ignora si perteneció a un hombre o a una mujer” ya que pese a ser de una talla 7 “podría servir para un hombre de esa época”, afirma el arqueólogo israelí Ron Pinhasi, del University College de Cork (Irlanda), autor principal de un estudio sobre el hallazgo, que ha sido publicado en la revista científica PLoS ONE.

La zapatilla, hecha de una sola pieza de cuero de vaca para ajustarse a un pie derecho, estaba relleno de hierba seca y su estado de conservación es perfecto, gracias a las condiciones ambientales estables de la cueva y a la presencia en el suelo de una gruesa capa protectora de excrementos de oveja.

Según los análisis realizados sobre varias muestras por tres laboratorios de radiocarbono en el Reino Unido y EEUU, la pieza data de alrededor del año 3500 a.C, del periodo calcolítico o Edad del Cobre. Esto lo convierte en el zapato más antiguo hallado en el Viejo Mundo, ya que supera en dos centenares de años a los que utilizó el “hombre de hielo”, el famoso Otzi, que fue descubierto momificado en un glaciar entre Italia y Austria en 1991. Aunque lo realmente sorprendente para Pinhasi son “las similitudes entre la técnica de fabricación y el estilo del zapato y los encontrados posteriormente en Europa”, que indican que la moda se mantuvo durante al menos 1,000 años.

El calzado más antiguo conocido hasta la fecha son unas sandalias de fibra y cuero halladas en la cueva de Arnold Research en Misuri, en EEUU, que tienen unos 8,000 años de antigüedad.

 

En octubre del año pasado un equipo de investigadores de la Universidad de California, Berkeley, encabezado por Tim White, publicó en la revista Science el hallazgo de Ardipithecus Ramidus, considerado el “hallazgo científico del año”. Entonces se señaló que el espécimen femenino encontrado, llamado Ardi, había vivido 4.4 millones de años atrás, en Etiopía, en una zona de bosques, y que reemplazaba a Lucy en el papel de “primer antepasado del ser humano”. Según el equipo encabezado por White, Ardipithecus Ramidus vivió en bosques africanos que le permitieron pasearse de árbol en árbol a la vez que desarrolló el bipedismo, lo que implicaría que éste evolucionó mucho antes de que los antepasados humanos dejaran los árboles.

Ahora, ocho geólogos y antropólogos dirigidos por Thure Ceirling, de la Universidad de Utah (EE.UU.), señalan que hay “abundantes evidencias” que indican que Ardi habitaba en la sabana africana en lugar de en bosques. La crítica concluye que Ardi vivió sobre todo en los árboles o arbustos de sabana, con un área de un 5 a un 20% cubierta por árboles o matorrales, y no el mínimo del 60%  que exige la definición de un “bosque cerrado”. Cerling admite que Ardi podría haber vivido en un bosque con un corredor como un río, pero era un río que atravesaba la sabana. “No era una pradera pura ni tampoco un bosque”, asegura Brown.

Estas afirmaciones contradicen con los postulados de White y sus colaboradores, quienes proponen un hábitat que en su mayor parte estaba “poblada de árboles con las copas de sus árboles conectadas”, dice Cerling. Según el investigador, su crítica reafirma la hipótesis de la sabana, que propone que hay una conexión entre el inicio de la postura erguida y la expansión de praderas.

 

 

La decodificación del genoma de los neandertales, publicada hoy en la revista Science, ha revelado cruces con el humano moderno y arroja una nueva luz sobre las características genéticas únicas humanas en la evolución. Según los análisis, del 1 al 4% del genoma humano (2% de sus genes) provienen del hombre de neanderthal, una especie que apareció hace unos 400,000 años y se extinguió hace 30,000. 

“Podemos decir que se produjo una transferencia de genes entre los neandertales y los humanos modernos”, destaca Richard Green, profesor de ingeniería biomolecular de la Universidad de California en Santa Cruz y principal autor del estudio. Según los investigadores, esta transferencia genética debió producirse hace 50,000 a 80,000 años, probablemente cuando los primeros Homo sapiens se marcharon de África, cuna de la humanidad, y coincidieron con los Homo neanderthalensis en Oriente Medio, antes de dispersarse por Eurasia.

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Los Neandertales podrían seguir entre nosotros, al menos en nuestro ADN, según revela un nuevo estudio realizado por un equipo de antropólogos de la Universidad de Nuevo México. Un análisis genético de 1,983 sujetos procedentes de África, Asia, Europa, América y Oceanía revela que especies de homínidos extintos como Homo neanderthalensis y Homo heidelbergensis se cruzaron con nuestros antepasados al menos en dos ocasiones. Y que algunos de sus genes permanecen todavía hoy en nuestro genoma.

Las variaciones encontradas en 600 secuencias cortas del ADN conocidas como microsatélite, unos marcadores que funcionan como “huellas dactilares genéticas”, apuntan a que el primer cruce importante entre nuestros ancestros y otras especies se produjo en el Mediterráneo hace 60,000 años, después de abandonar África. El segundo encuentro ocurrió en Asia oriental en torno a 45,000 años atrás.

Los hallazgos han sido presentados en la Reunión anual de la Asociación Americana de Antropólogos Físicos, que se acaba de celebrar en Albuquerque. La comunidad científica está pendiente ahora de que se publiquen los resultados con detalle en una revista científica.

09 Feb

Homo scanner

Por Staff. En: Ciencia, Noticias. Tags:

Los restos fósiles de Lucy, la Australopithecus afarensis más famosa del mundo, han sido escaneados en alta definición por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, en colaboración con el gobierno de Etiopía. Los 80 fragmentos que forman el esqueleto de esta criatura de un metro de alto, datan de hace 3.2 millones de años y fueron descubiertos en 1974.

Vía The University of Texas at Austin