30 Jul
Mensaje en una botella
Hoy, con la irritante inmediatez del correo electrónico, nadie parece recordar la antigua costumbre de depositar un texto en el interior de una botella vacía y arrojarla al mar con la esperanza de que llegue hasta su destinatario, probable salvador de un náufrago. Una forma azarosa y extraña de entablar contacto que entusiasmó a literatos como Julio Cortázar en su célebre texto dedicado a la actriz Glenda Jackson. Hay, sin embargo, curiosas historias sobre ese singular medio de comunicación. El viaje más largo fue el de una botella conocida como El holandés errante arrojada en 1929 por unos científicos alemanes a las aguas del sur del Océano Índico. En su mensaje, que podía verse desde el exterior, solicitaban que quien la encontrara informara de su hallazgo y la devolviera al mar. Arrastrada por una corriente llegó hasta América del Sur. La regresaron al mar… surcó el Atlántico y retornó al Índico, casi al mismo punto de su origen. En 1935 fue descubierta navegando en las costas occidentales de Australia: a lo largo de seis años de viaje había recorrido más de 16,000 millas náuticas. No sabemos qué ocurrió después con ella. ¿Alguno de ustedes la ha visto?
Lean el relato de Cortázar aquí.
Foto: worth1000.com







3 Respuestas para "Mensaje en una botella"
Algona vez me gustaria intentar el experimento, pero me podrian culpar por querer contaminar nuestro delicado mar. De hecho hacer este tipo de cosas a mi parecer resulta muy curiosa y morbosa para saber quien a recibido la botella.
Algun dia lo hare…
… por cierto, la botella la use para tronar cuetes chifladores.
la propuesta es interesante.. solo que quien me paga el viaje a el mar?